Su nueva familia

Marco Clarke (64 años) vive desde hace diez meses en la Casa del Sagrado Corazón. Antes, pasó otros cuatro meses en el albergue municipal. También sabe lo que es vivir en la calle, y no es algo agradable. «Pero cuando las cosas te van mal, empieza a alejarse todo el mundo. Los que creías tus amigos, te dejan solo», asegura.
 
Este británico, que durante 40 años ha residido en Torremolinos, donde tenía un restaurante, ha visto cómo su vida se iba acercando poco a poco al abismo. El dolor hace que a Marco no le guste recordar los detalles de una vida en la que pasó de empresario de éxito a perder su negocio. Con él, perdió también a la gente que le rodeaba y, al final, hasta su vivienda. Todo ello agravado por la salud.
 
Hace diez años, sufrió un ictus que le paralizó la mitad del cuerpo. Fue después de recuperarse cuando, al no poder afrontar las facturas, se vio en la calle. A pesar de que no le afectó de forma importante al habla o a sus capacidades físicas, tuvo que pasar al raso gran parte de su recuperación.
 
En el Cottolengo ha encontrado lo que asegura que para él es más que una familia, «porque mi familia de sangre no quiere saber nada de mí», explica. «Mientras que me dejen, me quedaré aquí».
 
Una voz humilde que sabe lo que es perderlo todo, ha encontrado por suerte, una familia en el Cottolengo.